En los últimos años, La Romareda se ha acostumbrado a sufrir. Encadena ya algunas temporadas en las que ve cómo su equipo salva el cuello en la última jornada y cómo escapa del infierno a pesar de tener casi los dos pies en él. Una dinámica que se repite sin cesar y que parece reproducirse ahora también en el inicio de temporada, ya que el Zaragoza ha empezado con mal pie el nuevo curso después de que un recién ascendido, el Valladolid, lograra arrancar los tres puntos del feudo aragonés.