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| (Fuente: www.as.com) |
El nuevo y segundo Sevilla de Míchel ganó su primer partido de Liga gracias a un gol de Negredo de penalti que no fue. Lo que no fue es el penalti, porque el gol sí que subió. Cierto es también que Jesús Navas ha visto que debe tomar los galones del equipo si quiere devolverlo a Europa, y se puso a ello.
El encuentro entre el Sevilla y Getafe no es precisamente de los que pasaran a la historia. Un partido gris en el que el equipo madrileño echó de menos no tener un 9 que rematará las jugadas y el sevillano se encomendó a la asociación del nuevo lateral, Cicinho con Navas, que hicieron diabluras mientras les duró las pilas.
Así, con más fortuna que habilidad, un mal rechace de Moyá permitió a Fazio rematar y estrenar el marcador. El partido iba a decidirse por dos errores puntuales, el primero fue el del portero del Getafe.
El segundo llegaría cuatro minutos después, cuando el arbitro Alvarez Izquierdo se tragó un piscinazo de Reyes (que es lo máximo que debió hacer en todo el partido) y permitió a Negredo aumentar la distancia al 2-0.
Ya en la segunda parte solo Navas, que había jugado los 90 minutos del innecesario amistoso de la selección, tiraba de su equipo mientras el Getafe, ya rendido y sin mucha esperanza lo intentaba débilmente sin saber cómo crear ocasiones claras.
Con todo, Alexis recortó distancias en el minuto 50, pero ni lo celebró. Un Getafe que pasa todo su buen juego por el centro del campo capitaneado por Pedro León que nunca creyó en el empate, y no lo logró.
Así que puede considerarse que el encuentro lo definió la suerte de dos errores, uno del juego y otro del colegiado, que permitió ganar a un Sevilla que echa en falta esos tiempos en que la delantera formada por Luis Fabiano y Kanouté atemorizaba rivales y les permitía jugar en Europa. Ahora solo queda la calidad de Navas. Es misión de Míchel cambiar esta tendencia.
Por su parte el Getafe necesita pólvora arriba si no quiere acabar echando en falta estos goles que no marca y los puntos que no consigue.
Así, con más fortuna que habilidad, un mal rechace de Moyá permitió a Fazio rematar y estrenar el marcador. El partido iba a decidirse por dos errores puntuales, el primero fue el del portero del Getafe.
El segundo llegaría cuatro minutos después, cuando el arbitro Alvarez Izquierdo se tragó un piscinazo de Reyes (que es lo máximo que debió hacer en todo el partido) y permitió a Negredo aumentar la distancia al 2-0.
Ya en la segunda parte solo Navas, que había jugado los 90 minutos del innecesario amistoso de la selección, tiraba de su equipo mientras el Getafe, ya rendido y sin mucha esperanza lo intentaba débilmente sin saber cómo crear ocasiones claras.
Con todo, Alexis recortó distancias en el minuto 50, pero ni lo celebró. Un Getafe que pasa todo su buen juego por el centro del campo capitaneado por Pedro León que nunca creyó en el empate, y no lo logró.
Así que puede considerarse que el encuentro lo definió la suerte de dos errores, uno del juego y otro del colegiado, que permitió ganar a un Sevilla que echa en falta esos tiempos en que la delantera formada por Luis Fabiano y Kanouté atemorizaba rivales y les permitía jugar en Europa. Ahora solo queda la calidad de Navas. Es misión de Míchel cambiar esta tendencia.
Por su parte el Getafe necesita pólvora arriba si no quiere acabar echando en falta estos goles que no marca y los puntos que no consigue.


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